miércoles, 17 de junio de 2015

Hablemos de cultura…

¿Sabes qué es el Shin Hanga?



“Kiyosu Bridge,” 1936, Kawase Hasui.

El Shing Hanga (nuevos grabados) fue un movimiento artístico japonés de principios del siglo XX surgido de la voluntad de revivir las xilografías tradicionales *ukiyo-e fusionándolas con las técnicas de dibujo occidentales. Creados durante los períodos Taisho y Showa, los grabados eran a un tiempo modernos y románticos. Los artistas de este estilo usaban el sistema de colaboración original del ukiyo-e, por el cual los artistas, grabadores, impresores y editores se repartían el trabajo.

La denominación “shin hanga” la acuñó  en 1915 el impresor Watanabe Shozaburo (1885-1962). Según se cuenta, se había cansado de reimprimir estampas ukiyo-e antiguas y decidió crear un nuevo estilo artístico que usara las tradiciones del grabado japonés pero que también incorporara dibujos y pinturas de estilo occidental contemporáneo. Paisajes naturales y urbanos, bellas mujeres, actores aves y flores fueron las materias elegidas. Watanabe aunó a artesanos y artistas japoneses y occidentales en un productivo taller de trabajo.

Poco después se inauguraron estudios similares y el movimiento shin hanga se estableció y floreció entre los años 1915 y 1942, para luego renacer brevemente entre 1946 y finales de la década de 1950.


Estilos occidentales. A principios del siglo XX, el ukiyo-e había quedado anticuado y obsoleto debido a las técnicas de impresión en serie. De manera que la idea subyacente al shin hanga era crear xilografías con los métodos perfeccionados para el ukiyo-e entre los siglos XVII y XIX, pero usando las experiencias del mundo occidental para los estilos pictóricos, a la sazón más integradas en Japón.

El estilo perpetuó los temas del ukiyo-e, como los paisajes (fukeiga), las mujeres bellas (bijinga) y los actores kabuki (yakusha-e), si bien sus imágenes bebían del realismo y el impresionismo. Así, a diferencia de las estampas planas y estabilizadas del ukiyo-e, el shin hanga incorporó efectos lumínicos y atmosféricos, colores naturales, contrastes tonales y la perspectiva. Ahora bien, los artistas shin hanga no se limitaron a acatar los planteamientos del arte occidental, sino que los integraron con sus propias ideas y métodos orientales.

Algunas obras eran nostálgicas; en ellas los artistas expresaban su añoranza por el entorno rural y la arquitectura de madera que desaparecía en gran parte del Japón contemporáneo. Las nuevas ideas y la frescura de las composiciones eran inusitadas, al tiempo que técnicamente diestras y precisas en su aplicación. El shin hanga también se conoce como “neoukiyo-e” y en 1921, Watanabe usó el término “shinsaku hanga” (“grabados de nueva factura”) para enfatizar los aspectos creativos de la obra.

Arte Shin Hanga
Artistas shin hanga destacados. Varios artistas shin hanga alcanzaron la fama. El paisajista Hasui Kawase (1883-1957) se unió al grupo shin hanga de Watanabe en 1919. Su obra era atmosférica y onírica, y sus imágenes más celebradas retrataban paisajes nocturnos y nevados. En 1956 fue declarado Tesoro Nacional Vivo por el Gobierno japonés. Koson Ohara (1877-1945) inició su singladura como pintor, pero posteriormente se inclinó por el shin hanga. Retrató sobre todo aves y animales. Ito Shinsui (1898-1972) colaboró con Watanabe durante 25 años, produciendo paisajes e imágenes de bellas mujeres, y se convirtió en uno de los máximos exponentes del movimiento. En 1952, al igual que Kawase, fue declarado Tesoro Nacional Vivo por el Gobierno japonés. Natori Shunsen (1886-1960) también se inició como pintor pero se dio a conocer por sus grabados de actores kabuki. Hiroshi Yoshida (1876-1950) diseñó principalmente grabados paisajistas admirados por su luz y sus colores atmosféricos. Como las obras impresionistas, algunos de sus grabados muestran el mismo tema a distintas horas del día o durante estaciones diferentes. Hashiguchi Goyo (1880-1921) produjo su primer grabado shin hanga en 1915 y durante los siguientes años de su vida creó imágenes de beldades japonesas en poses naturales. Kotondo Torii (1900-1976) también creó imágenes de mujeres bellas y Toshi Yoshida (1911-1995) experimentó con el arte abstracto antes de retomar sus temas predilectos: los paisajes y animales.

Popularidad y declive. Paradójicamente, el shin hanga no halló un gran mercado en Japón. En cambio, durante el siglo XIX el japonismo devino el último grito en Europa y Estados Unidos, y el ukiyo-e se convirtió en un arte codiciado, cosa que hizo que el shin hanga se recibiera con brazos abiertos en Occidente.
Yoshida Hiroshi (1876-1950)

En general, los japoneses consideraban que las estampas ukiyo-e eran producciones en serie comerciales. Watanabe concibió el shin hanga para el mercado japonés, pero fueron los estadounidenses y europeos quienes se dejaron seducir por sus composiciones, figuras y escenas japonesas románticas y evocadoras. En la jerarquía del arte del siglo XX en Japón, los grabados se situaban por debajo de la pintura al óleo y la escultura, de modo que el shin hanga disfrutó de un respeto parejo al de Occidente, si bien en 1921 se celebró la “Shinsaku-hanga Tenrankai” (“Exposición de Nuevos Grabados Creativos”) en Tokio, con ciento cincuenta obras de diez artistas shin hanga. En la década de 1930 se organizaron en Ohio, Estados Unidos, dos grandes muestras de shin hanga. No obstante, con la segunda guerra mundial dibujándose en el horizonte, el Gobierno militar japonés limitó las artes y en 1939 se estableció la Asociación de Arte del Ejército con el fin de encargar y promocionar arte bélico oficial y propaganda relacionada. En 1943, los materiales artísticos se racionaron. El mercado de grabados japoneses declinó y jamás volvió a recuperarse, ni siquiera tras la guerra.



*El Ukiyo-e es el nombre dado a los grabados que se realizaban en Edo, nombre ancestral de Tokio. “Ukiyo”, una palabra budista, alude al “mundo flotante” de las situaciones cambiantes y la palabra japonesa “e” significa “pintura”, de manera que ukiyo-e se traduce como “pinturas del mundo flotante”. El ukiyo-e fue también un movimiento artístico japonés, precursor del shin hanga, donde se aludía a la fugacidad de la vida, refiriéndose al entorno desenfadado y agradable de los barrios de placer, que acogían teatros, restaurantes y casas de té, hallándose lejos de la mundanal vida cotidiana y de la ciudad en expansión.

Arte Ukiyo-e 
Ichiyusai Kuniyoshi (1798-1861) 






Información tomada del libro "50 Cosas que Hay que Saber Sobre Arte", de Susie Hodge, Ed. Ariel.

martes, 9 de junio de 2015

¿Se puede aprender la inteligencia emocional?


Durante décadas se ha venido debatiendo si los líderes nacen o se hacen. Lo mismo ocurre con el debate sobre la inteligencia emocional. ¿Las personas nacen con ciertos niveles de empatía, por ejemplo, o los adquieren como resultado de sus experiencias de vida? La respuesta es que ambas alternativas están en lo cierto. Hay investigaciones científicas que sugieren la existencia de un componente genético en la inteligencia emocional. Estudios psicológicos sostienen que la crianza también desempeña un rol. Quizás nunca se sepa cuánto corresponde a cada cual, pero la investigación y la práctica demuestran claramente que la inteligencia emocional se puede aprender.

Una cosa es cierta: la inteligencia emocional aumenta con los años. Hay una antigua palabra para describir este fenómeno: madurez. Pero incluso con la madurez, algunas personas todavía necesitan entrenarse para mejorar su inteligencia emocional. Lamentablemente, demasiados programas de entrenamiento que tratan de construir capacidad de liderazgo (incluida la inteligencia emocional) son una pérdida de tiempoy de dinero. El problema es simple: se centran en la parte incorrecta del cerebro.

La inteligencia emocional nace principalmente en los neurotransmisores del sistema límbico del cerebro, que controla los sentimientos, los impulsos y los estímulos. Las investigaciones indican que el sistema límbico aprende mejor mediante la motivación, la práctica prolongada y la retroalimentación. Compárese con el tipo de aprendizaje que se produce en el neocortex, que controla la capacidad analítica y técnica. El neocortex se encarga de los conceptos y de la lógica. Es la parte del cerebro que deduce cómo usar una computadora o hacer una llamada de ventas con sólo leer un libro. No resulta sorprendente (aunque sea erróneo) que también sea la parte del cerebro sobre la que se centran la mayor parte de los programas de entrenamiento para mejorar la inteligencia emocional. Mi investigación con el Consortium For Research on Emotional Intelligence in Organizations ha demostrado que, en efecto, cuando dichos programas siguen un planteamiento neocortical, pueden tener incluso un impacto negativo en el desempeño laboral de las personas.

Para mejorar la inteligencia emocional, las organizaciones deben revisar sus programas de entrenamiento para incluir el sistema límbico. Deben ayudar a las personas a romper con viejos hábitos de comportamiento y establecer otros nuevos. Eso no sólo lleva más tiempo que los programas de entrenamiento convencionales, sino que requiere un planteamiento personalizado.

Imagine a una ejecutiva que, según sus compañeros, tiene poca empatía. Parte de ese déficit se refleja en su incapacidad para escuchar, en que interrumpe a las personas y en que no presta real atención a lo que dicen. Para arreglar el problema, la ejecutiva necesita una motivación para cambiar, después necesita práctica y feedback del resto de la empresa. Un compañero o monitor podría ser el encargado de avisarle cuando note que no está escuchando a otros. Entonces, ella tendría que empezar de nuevo y dar una mejor respuesta, es decir, demostrar su capacidad para absorber lo que dicen los demás. También se le podría inducir a observar a otros ejecutivos que saben escuchar y a tratar de repetir su comportamiento.

Con persistencia y práctica, el proceso puede producir resultados duraderos. Conozco a un ejecutivo de Wall Street que buscó mejorar su empatía; en concreto, su capacidad para interpretar las reacciones de las personas y captar sus puntos de vista. Antes de acometer su misión, sus empleados le tenían terror. La gente llegaba al punto de ocultarle las malas noticias. Naturalmente, se quedó estupefacto cuando se enteró de esto. Se fue a casa y se lo dijo a su familia, que tan sólo confirmó lo que había escuchado en el trabajo cuando sus opiniones en cualquier materia no coincidían con las suyas, ellos también le tenían miedo.

El ejecutivo buscó la ayuda de un monitor y comenzó a trabajar en el mejoramiento de su empatía a través de práctica y feedback. Su primer paso fue irse de vacaciones a un país cuyo idioma desconocía. En el extranjero, estudió su reacción ante lo desconocido y su nivel de franqueza hacia personas distintas a él. De regreso a casa, más humilde luego de su semana fuera, el ejecutivo pidió a su monitor que lo siguiera y vigilara durante algunas partes del día, varias veces a la semana, y que le comentase cómo trataba a las personas con puntos de vista nuevos o diferentes. Al mismo tiempo, utilizó de forma consciente situaciones reales para practicar “el escuchar” ideas diferentes a las suyas. Finalmente, hizo que se grabaran en video sus reuniones y pidió a quienes trabajaban con él –y para él– que evaluaran su capacidad para reconocer y entender los sentimientos de los demás. Tardó varios meses, pero la inteligencia emocional del ejecutivo finalmente aumentó y la mejoría se reflejó en su desempeño general en el trabajo.

Es importante subrayar que no se puede desarrollar la inteligencia emocional sin un deseo sincero y un esfuerzo comprometido. No sirve asistir a un breve seminario y tampoco vale comprar un manual de instrucciones. Aprender a tener empatía (interiorizarlo como una respuesta natural a las personas) es mucho más difícil que convertirse en un experto del análisis regresivo. Pero se puede conseguir. “Jamás se consiguió nada grande sin entusiasmo”, escribió Ralph Waldo Emerson. Si tu objetivo es convertirte en un verdadero líder, estas palabras pueden servirte como guía en tus esfuerzos para desarrollar una alta inteligencia emocional.






Información tomada de la revista Harvard Business Review.

lunes, 1 de junio de 2015

Cómo redactar un texto...

La importancia de hacerlo correctamente


La modalidad de comunicación actual hace que todos recurramos cada vez más a la vía escrita para comunicarnos. Los correos electrónicos y las redes sociales son el ejemplo más común, es cada vez más frecuente leer todo tipo de textos que no llegan a un nivel de redacción aceptable, no sólo porque tienen faltas de ortografía, gramática y puntuación, sino también porque que dejan mucho qué desear en cuanto a coherencia y organización de los contenidos.

La importancia de saber escribir correctamente es, en primera, por ser nuestra carta de presentación, sobre todo si alguien no nos conoce y sólo tiene nuestra producción escrita para hacerse una idea de nosotros. Si escribimos de modo confuso, sin fijarnos en la coherencia del texto y sin habernos molestado en corregir las faltas, no sólo no lograremos transmitir claramente el mensaje que deseamos, sino que  daremos la impresión de ser una persona con ideas poco claras y no muy cuidadosa en su trabajo.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta que el objetivo de un texto es comunicar algo del modo más claro posible. Las normas establecidas, aunque a veces parezcan difíciles, arbitrarias o innecesarias, están para contribuir a que nos entendamos unos con otros. Todos conocemos ejemplos de comas que pueden cambiar el sentido de una frase, algo tan común, como un texto mal puntuado, por ejemplo, puede dar lugar a equivocaciones de gran magnitud.

Así que si deseas mejorar tus habilidades escritas, a continuación te proporcionamos algunos puntos a tomar en cuenta para aprender a redactar lo más claro posible.

Características básicas de un texto

Un factor decisivo para poder comunicarnos correctamente de manera escrita son el destino del mensaje, el propósito de éste y la clase de auditorio o receptor al que va dirigido; así como una adecuada selección del léxico que se va a utilizar, lo cual no sólo permitirá lograr precisión, sino que comunicará claramente las ideas que deseamos transmitir.

Al elegir las palabras que vamos a emplear en un escrito, deben tomarse en cuenta tres factores principales:

  • El tema a tratar.
  • El o los destinatarios.
  • La intención y situación comunicativa.
Verificando también que tengan tres propiedades fundamentales:

  • Precisión (emplear las palabras correctas).
  • Variedad (utilizar amplio vocabulario).
  • Adecuación (definir palabras técnicas o desconocidas para el lector).
Es decir, si lo que se va a redactar es una noticia, será necesario hacer una búsqueda de las palabras o de los términos especializados que se van a emplear en el tema, para así adecuar el léxico a los destinatarios y al tipo de texto; o sea, que si estás escribiendo para un lector no especializado en la materia, habrá que explicarle el significado de ciertas palabras, abreviaciones o términos, sin olvidar lo conveniente de variar las palabras para no ser repetitivos (empleo de sinónimos).

Ya concluida la redacción del texto o documento en cuestión, es fundamental llevar a cabo una revisión final, con lo cual se podrá checar que contenga una correcta cohesión (unión y relación de sus diferentes partes), coherencia (que la organización y estructura de la información sean pertinentes), así como una correcta ortografía (incluyendo signos de puntuación), sin la cual el propio sentido del texto podría cambiar por completo.

Cómo empezar a redactar

Es importante recordar que el proceso de escritura en general, es el acopio de información y ordenación de las ideas, expresando pensamientos y conceptos en composiciones coherentes y creativas, con una introducción (inicio), un desarrollo (cuerpo) y una conclusión (cierre).

Para realizar el acopio de la información a tratar, primero es necesario recopilarla de una o varias fuentes, según sea el caso, o llevar a cabo una investigación más profunda mediante extracción de números, datos, porcentajes, encuestas, entrevistas, etc., para ya teniendo a la mano la información general, podamos extraer el contenido específico que requerimos transmitir en el texto.

Jerarquía y orden de ideas

Para dar jerarquía y orden a los datos que queremos plasmar en el texto, es fundamental responder a las premisas básicas qué, quién, cómo, cuándo, dónde, por qué… para así poder ordenar las ideas y párrafos de nuestro texto conforme a la importancia de lo que requerimos transmitir. Teniendo contestadas estas premisas, podremos dar orden a las ideas que ya tenemos, de acuerdo a la prioridad de lectura que queremos darle, proporcionándole legibilidad e intención comunicativa al contenido final, sin olvidar a quién va dirigido.

En general, redactar un buen texto conlleva dedicación. Hay personas que cuentan con entrenamiento y conocimientos suficientes como para escribir un texto más especializado. Pero para los que redactan textos más cotidianos, como los correos electrónicos, sería bueno tener una disciplina de autocorrección, como revisar los textos una vez escritos y, en caso de dudas, recurrir a fuentes de referencia (diccionarios, manuales de normativa, etc.). Esto no sólo mejorará la calidad de ese texto en particular, sino que poco a poco contribuirá a mejorar el nivel general de nuestra redacción.

Así que ya no es necesario sentirse mal por no saber escribir correctamente. Como ocurre con cualquier habilidad, a través de estudio, práctica y capacidad de autocrítica, podemos mejorar. ¡Sólo hay que tener interés y buena disposición!


jueves, 21 de mayo de 2015

Cómo saber si...

¿Es conveniente estudiar una segunda carrera?

Cursar una segunda carrera parece ser una nueva tendencia. Muchos profesionistas lo consideran como una alternativa, pero para saber si es mejor decidir por una carrera, diplomado o posgrado, lo principal es detectar los beneficios.

Actualmente hay una tendencia a adquirir habilidades distintas a las obtenidas en la carrera inicial. Entre las razones está el deseo y la necesidad de ampliar la visión profesional sin romper con la profesión original.

Casos de profesionistas con dos carreras demuestran que haber estudiado, por ejemplo, Derecho y Contabilidad, les da la ventaja de poder litigar en materia fiscal de manera más versada, a parte de cubrir la necesidad de los clientes que requieren ayuda con juicios y recursos ante las autoridades fiscales.

Hay quienes estudian una segunda carrera porque reconocen que sus primeros estudios fueron para complacer a los padres, pero ya en el ejercicio de su profesión, deciden iniciar con nuevos estudios por simple gusto o para tener la opción de cambiar de giro en un futuro.

Otro factor es que la tecnología cada vez hace más accesibles los planes de estudio con sistemas en línea o semipresenciales. Además, las universidades tienden a ser más flexibles y ofrecen estudios en diferentes horarios, con facilidades para revalidar materias de la primera carrera o con accesibilidad de pagos.

También se ha demostrado que estudiar otra carrera tiene que ver con el perfil de las nuevas generaciones nacidas después de los años 80; son personas que no buscan ataduras ni encasillarse por períodos largos. Antes, la gente se interesaba por hacer una o dos actividades a la par, actualmente son más versátiles y tienden a involucrarse con muchas cosas más.

Y aunque tenemos claro que la capacitación constante nos da la oportunidad de acceder a más y mejores oportunidades laborales, la interrogante en este caso es saber qué nos conviene más, si estudiar un diplomado, un posgrado o una segunda carrera. Así que lo recomendable es evaluar los siguientes puntos.

  • Cuáles son tus intereses y necesidades actuales.
  • El desempeño que has obtenido en tu actual trabajo, ya sea empresa, industria o sector en el que llevas a cabo tus funciones.
  • Las posibilidades reales de reorientar tu actual profesión.
  • Hacer un análisis individual de los factores que inciden en una planeación a futuro, para determinar si debes seguir con el desarrollo de la actual carrera u optar por un proyecto diferente.

Teniendo aterrizado lo anterior, entonces podrás decidir de manera más clara la opción de estudio con la que darás continuidad a tu desarrollo profesional. ¡Éxito!



jueves, 14 de mayo de 2015

Hablando de bienestar

¿Por qué la felicidad es saludable?


Bien podríamos definirla como una sensación de bienestar, de optimismo o de encontrarle un sentido de importancia a la vida, aun cuando todos estos también podrían tratarse como términos por separado. Pero cualquier cosa que sea la felicidad, sabemos que la deseamos y eso, de alguna manera, ya es algo bueno.

También sabemos que no siempre tenemos control sobre nuestra felicidad. Los estudios sugieren que la genética puede jugar un papel muy importante en nuestro nivel normal de bienestar subjetivo, así que algunos de nosotros podemos empezar con desventaja. Como si esto fuera poco, entre las tragedias inesperadas y el usual estrés diario, los factores ambientales pueden bajarte el ánimo y minar tu deseo por vivir.

¿Por qué ser feliz?

Muchos estudios científicos han encontrado una conexión entre el bienestar psicológico y físico. Una revisión de más de 200 estudios de 2012, encontraron una relación entre los atributos psicológicos positivos, como la felicidad, el optimismo y la satisfacción con la vida, y un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Por supuesto, no es tan simple como decir "debes ser feliz para prevenir los ataques al corazón". Si tienes un buen sentido del bienestar, es más fácil mantener buenos hábitos: hacer ejercicio, tener una dieta equilibrada y dormir lo suficiente. Las personas que tienen una mentalidad optimista pueden ser más propensos a involucrarse en conductas saludables porque las perciben como algo útil para lograr sus objetivos.

Por ahora, los estudios sólo pueden mostrar asociaciones; no proporcionan evidencia sólida de causa y efecto. Sin embargo, algunos investigadores especulan que los estados mentales positivos sí tienen un efecto directo en el cuerpo, quizá mediante la reducción de los procesos físicos dañinos.

Si lo que entendemos por felicidad es específicamente "gozar la vida", hay evidencia más reciente que también lo respalda. Un estudio realizado en el Canadian Medical Association Journal encontró que las personas de 60 años en adelante que dijeron que disfrutaron menos la vida eran más propensas a desarrollar discapacidades a lo largo de un período de ocho años. La movilidad también estaba relacionada con el disfrute de la vida. Este estudio no prueba que los problemas físicos son causados ​​por disfrutar menos la vida, pero sugiere que existe una relación.

Cuando la felicidad se origina de: genes + ambiente

Existe evidencia sustancial que respalda que la genética juega un importante papel en la felicidad. La investigación ha demostrado que los gemelos idénticos tienden a tener un nivel similar de felicidad, más que los gemelos fraternos. Y en el caso de los gemelos idénticos, la felicidad de uno de ellos es un mejor indicador de la felicidad actual o futura del otro, a diferencia de sus logros educativos o de ingresos. Por lo general se asume que si hay padres felices e hijos felices es porque los niños siguen el modelo de los padres, pero eso no es realmente así. La realidad es que los padres heredan tanto los genes como los ambientes.

Sin embargo, aunque la genética tiene una gran influencia, eso no significa que alguien esté biológicamente destinado a ser infeliz. Podría representar más trabajo si tu estado de ánimo estándar es bajo, pero determinadas terapias han demostrado ser útiles para aumentar el bienestar psicológico, incluyendo el medio ambiente.

Decirle a alguien: “No te preocupes, sé feliz” es, de cierto modo, no ver el cuadro completo de cuáles son las limitaciones ambientales que tienen impacto sobre las cosas que ellos pueden hacer.

El dinero y el tiempo

Podría pensarse aquello de que "quizás seríamos más felices si tuviéramos más dinero", aunque existe ese viejo cliché que dice "el dinero no compra la felicidad". Pero ¿es eso cierto? Un estudio de 2010 en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias descubrió que el bienestar emocional aumenta con el ingreso hasta un punto, el cual parece ser un ingreso familiar de 75.000 dólares. La felicidad del día a día no aumentó con ingresos más altos.

Investigadores de la Universidad de Princeton, determinaron que cuando se les preguntó a los participantes sobre la satisfacción general con sus vidas, ésta efectivamente siguió aumentando en relación con el ingreso, incluso con un ingreso mayor a 75.000 dólares. Sus resultados muestran una clara distinción entre la manera en que las personas se perciben a sí mismas en términos de felicidad "actual" versus su satisfacción con la vida.

Por lo tanto, más dinero no necesariamente compra más felicidad, pero menos dinero sí se asocia con el sufrimiento emocional. Quizás 75.000 dólares es el umbral en donde los nuevos aumentos de ingresos ya no mejoran la capacidad de las personas para hacer lo que importa más a favor de su bienestar emocional, tal como pasar tiempo con la gente a la que le tienen cariño, evitar el dolor y la enfermedad y disfrutar del ocio y el entretenimiento.

¿Serías más feliz si compraras el carro con el que siempre has soñado? Varios estudios sugieren que las experiencias nos hacen más felices que las posesiones. Eso es en parte porque una vez que has comprado algo, tal como un carro nuevo, te acostumbras a verlo todos los días y la alegría inicial se desvanece, dicen los expertos. Pero, a lo largo del tiempo, puedes continuar obteniendo felicidad de los recuerdos de las experiencias.

La investigación también ha encontrado que un cierto sentido de la felicidad podría estar relacionado con la edad. Los adultos mayores pueden ser capaces de regular mejor sus emociones que los más jóvenes, se exponen a menos estrés y experimentan menos emociones negativas. Se necesita más investigación científica respecto a si la disminución de la respuesta negativa también está asociada con un sentimiento de felicidad.

Felicidad: vivir el momento

Pero ¿qué pasa en este momento?, ¿qué podemos hacer para sentirnos más positivos? Si estás tratando de aumentar tu propio sentido de la felicidad, intenta técnicas de concientización. La concientización significa estar presente y en el momento, y observar sin prejuicios.

La concientización proviene del budismo y es clave para la meditación según esa tradición. Las terapias para una amplia variedad de condiciones, incluyendo trastornos de la alimentación, depresión y trastorno de estrés postraumático, incorporan la concientización. Enfocarse en el aquí y ahora contrarresta los hallazgos en cuanto a que la divagación de la mente está asociada con la infelicidad.
Las actividades tales como llevar un diario de gratitud y ayudar a otras personas también están asociadas con sentimientos de bienestar.

Una gran variedad de aplicaciones de teléfonos inteligentes también están disponibles para ayudarte a monitorear y mejorar tus estados de ánimo. Pero no pienses que tienes que enfrentar solo los desafíos emocionales; un terapeuta profesional puede ayudarte a llegar a donde quieres estar.

Si la sensación de bienestar hace que una persona sea más saludable, entonces los legisladores deberían promover también iniciativas a gran escala para motivar esto. La creación de parques para fomentar el ejercicio y la institución de iniciativas flexibles entre el trabajo y la familia, son solamente algunas de las maneras en las que las comunidades pueden llegar a ser más saludables como un todo.

Así que recuerda: un vaso medio lleno podría ser más saludable que un vaso medio vacío.















Artículo tomado del portal de CNN en español. 

lunes, 11 de mayo de 2015

Lo que tienes que saber…

Razones para no aceptar el proyecto de un cliente




En algún momento de la vida profesional hay quienes han tenido que resignarse y aceptar las condiciones de trabajo, económicas, de pago de algunos clientes. Este fenómeno no sólo se da en los negocios o despachos chicos o medianos, que con tal de mantener al cliente o ganar uno nuevo, aceptan el negocio admitiendo condiciones a veces arbitrarias. 

Pero como el cliente no siempre tiene la razón, te compartimos algunas razones por las cuales es recomendable no aceptar negocios con clientes actuales o potenciales:

Presentaciones especulativas
Pocos clientes entienden que desde el momento en que vas a verlo –ya sea porque él te llamó o lo contactaste- ya estás trabajando. Al presentarte, seguramente ya has dedicado horas de tu trabajo en la búsqueda de información, documentación, , competencia, etc. No es raro que te pidan una “presentación” con las sugerencias de cómo resolverías su problema. Hacer esto cuesta dinero y mucho. Cada quien valora su trabajo, por ello se sugiere NO aceptar trabajos especulativos si no son pagados.

Presupuestos acotados
En muchas ocasiones el cliente o el prospecto te pide cotices un proyecto. Te pones a trabajar en el presupuesto y lo estructuras de acuerdo a tus costos internos y marginales y naturalmente considerando tu utilidad. Con todo el entusiasmo, lo envías para aprobación y ¡oh sorpresa!, te responden con la frase tan común “No tenemos ese presupuesto. Tenemos ‘x’ cantidad, si te ajustas lo hacemos”. Hay dos opciones: una, si es un cliente muy bueno y te genera ingresos, puedes aceptar y compensar con otros trabajos; dos, si no es el caso, di N0 al proyecto.

Plazos de pago
Seas proveedor individual o corporativo de servicios de un cliente chico, mediano o grande, constantemente se padece para recuperar el pago de las facturas. Este cáncer lo aguantamos mucho como proveedores y casi siempre estamos al filo de la navaja, pues nos comen el pago de personal, impuestos, gastos directos, etc. De hecho hay empresas multimillonarias que pagan a 120 días… o más. Así que en lo posible, NO aceptes esos proyectos.

Políticas de trabajo
Es muy común escuchar “Así son nuestras políticas de trabajo, ustedes como proveedores se deben ajustar a ellas y no al revés. Nosotros penalizamos cualquier falla o incumplimiento, no damos adelantos y pagamos a 120 días contados a la presentación de la factura”. Debemos comprender que el cliente no siempre sabe expresar lo que quiere o, peor aún, no sabe realmente lo que desea, pero tampoco tenemos los grandes recursos ni los apoyos muchas veces transnacionales, para aceptar políticas de trabajo tan draconianas. Antes de hacer o presentar un proyecto, se sugiere checar o investigar las políticas de trabajo del cliente o prospecto, pues tal vez al decir NO, tomarás la mejor decisión.

Seguramente habrá otras definiciones en el amplio diccionario cotidiano de cada área de trabajo, lo único recomendable es no permitir que nadie intente abusar al hacer negocios contigo.





Información tomada del portal Merca2.0, mayo 2015.

martes, 5 de mayo de 2015

Recomendaciones sobre...

Qué vestir para una entrevista laboral

La imagen que el candidato a un puesto proyecta al reclutador puede ser determinante. No se trata de usar ropa de diseñador, sino de escoger los accesorios y los tonos de la vestimenta que ayudarán a fortalecer el mensaje que se desea transmitir.

Según encuestas en Estados Unidos, entre más de 2,000 reclutadores de diferentes empresas y sectores, el azul y el negro son los colores más recomendados. Mientras que el naranja fue el color más denostado por vincularlo con personas poco profesionales. Psicólogos y especialistas en imagen pública explicaron que los tonos de la ropa influyen en la percepción de las personas, a partir de estos procesan de manera diferente la información y emociones.

La primera pregunta para saber qué vestir es saber qué se quiere comunicar. El azul marino es el tono idóneo para las entrevistas de trabajo en general. Combinado con blanco, proyectan confianza y tranquilidad a la vez.

Los colores y su efecto, según los expertos en reclutamiento e imagen pública, son:

Gris. Habla de una persona con pensamiento más lógico y analítico. 
Blanco. Este color transmite honestidad y optimismo. Se presume que son personas organizadas.
Violeta. Su color expresa equilibrio emocional, sin embargo su exceso hará verse cansado y desorientado.
Amarillo. Su uso con prudencia denota una persona inteligente e innovadora. Cuidado, que el exceso de este color, puede cansar la vista del entrevistador.
Azul. Expresa una personalidad auténtica, serena, fiel, sincera y responsable. Además, este color manifiesta gran capacidad de trabajo en equipo.
Negro. Permite visualizarse como una persona reservada y tranquila, pero al mismo tiempo elegante. Este color transmite gran capacidad de liderazgo.
Rosa. Ternura, usualmente relacionado con lo femenino. Se recomienda para trabajos en hospitales y cuando se necesita proyectar una imagen tierna.
Rojo. Apasionado, arrojado, creativo.

Contrastar tonos neutros como el gris, azul marino, negro o café con tonos brillantes como el blanco, rojo o amarillo, de preferencia en el área de la blusa o camisa, dará luz al rostro. Se recomienda ser cuidadosos con los tonos naranja, rojo y amarillo, dejarlos sólo para entrevistas de trabajo relacionadas a puestos creativos, como publicistas, marketing o similares.

Pero no todo está en el color. Los detalles del atuendo dicen mucho de las personas. Son tres los artículos en los que vale la pena invertir que dicen más de un candidato y, por tanto, en ellos hay que poner particular atención. Para los hombres son el reloj, los zapatos y la pluma. Mientras que para las mujeres son los zapatos, la bolsa y los aretes.

Los hombres no deben vestir más joyería que la argolla de matrimonio, en caso de estar casados. Mientras que para las mujeres “menos es más”, por ejemplo, aretes pegados al lóbulo o máximo que lleguen a la mitad del cuello. En cuanto a las bolsas de las mujeres, es preferible que sean medianas y de corte cuadrado. Las “maxibolsas” no lucen tan profesionales y si la mujer no es alta, la hará ver de estatura más corta. Las zapatillas deben ser cerradas y no tener tacones de más de cinco centímetros. Mientras que el foco en el caso de los hombres se centra en que los zapatos estén muy bien boleados.

Las personas creen que formar un guardarropa profesional y de buen gusto cuesta miles. La realidad es que se puede hacer maravillas con muy poco, solo sabiendo en qué invertir.





Información tomada del portal CNN en español, “Carrera” mayo 2015.